Hay noches en las que tu cuerpo está agotado, pero tu mente no se entera. Días largos, emociones acumuladas, pendientes que no se resolvieron… Todo eso espera a la noche para explotar en forma de pensamientos repetitivos y ansiedad que no te deja dormir.

Si sabes lo que es mirar el techo durante horas, con el corazón agitado y la cabeza en modo alerta, este artículo es para ti. No es una fórmula mágica, pero sí una rutina real y humana que me ha ayudado cuando siento que no puedo apagarme por dentro.


🌙 1. No lucho contra el insomnio: me acompaño en él

Lo primero que aprendí es a no pelear con el hecho de estar despierta. Cuanto más me exijo dormir, más despierta me siento. En lugar de forzarme, me permito estar despierta, pero en calma.

Me repito: “No tengo que dormirme ya. Solo voy a descansar el cuerpo y calmar la mente. Dormir será una consecuencia, no una obligación.”


📵 2. Apago pantallas al menos 30 minutos antes

Las luces del celular, el bombardeo de estímulos, la comparación social… todo eso alimenta la mente activa. A veces me cuesta, pero dejar el celular lejos de la cama reduce mucho mi ansiedad nocturna.

En su lugar, uso una luz tenue y escucho algo suave: música lenta, lluvia, una meditación guiada.


✍️ 3. Escribo lo que me da vueltas en la cabeza

Tomo una libreta y anoto sin filtro lo que me ronda. No intento resolver nada. Solo saco de la cabeza lo que pesa.

«Estoy preocupada por mañana.»
«No hice todo lo que quería hoy.»
«Me siento culpable sin saber por qué.»

Vaciar pensamientos me da paz. La mente solo quiere ser escuchada.


🧘‍♀️ 4. Respiro como si estuviera segura… aunque no lo sienta

Practico una respiración que engaña al sistema nervioso (¡para bien!):

  • Inhalo 4 segundos
  • Retengo 4 segundos
  • Exhalo 6-8 segundos

Este tipo de respiración activa la respuesta de relajación. No siempre me calma del todo, pero me saca del espiral mental.


🧴 5. Creo señales suaves para que mi cuerpo entienda que es hora de bajar

Una infusión caliente, un poco de aceite de lavanda en la almohada, un masaje en la nuca o en las manos. Pequeños gestos de autocuidado que le dicen a mi sistema nervioso: “ya no estamos en modo alerta”.


Dormir no debería ser una batalla

La ansiedad nocturna no se resuelve con frases como “relájate” o “no pienses tanto”. Necesita espacios de seguridad interna, rutinas compasivas y permiso para no tener que dormir perfecto cada noche.

🌌 Guárdalo para tus noches difíciles.
Y recuerda: descansar no siempre es dormir 8 horas. A veces, descansar es simplemente dejar de luchar contigo misma.

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